Es bien conocida la belleza de Nápoles, su cultura y su arte, pero pocos saben la historia del uso del subsuelo. Hace apenas unos años el interés de los napolitanos se ha dirigido también hacia este horizonte. A pesar de esto, hoy en día aun no contamos con un conocimiento profundo. Las obras de la asociación Napoli Sotterranea están empeñadas a la tarea de recuperar el subsuelo y su valorización.
El subsuelo napolitano nació con la ciudad creciendo juntos a lo largo del tiempo, ofreciendo hoy una verdadera historia de Nápoles subterránea.
Los primeros trabajos subterráneos se remontan a cerca de 5,000 años atrás.
Sucesivamente la civilización Griega extrajo una gran cantidad de tufo para la construcción de la muralla y de los templos. Se excavaron numerosos ambientes para crear espacios funerarios (como es el caso de la cava Griega que el espeleólogo Enzo Albertini, presidente de la asociación, después de años de investigación subterránea, reportó por primera vez a cerca de 40 metros de profundidad debajo del cementerio de Santa María del Llanto. De esta cava los griegos extrajeron todo el material tufáceo para la construcción de la fortificación de la Neapolis del IV siglo a. C., dejando sobre las paredes monogramas y numerosos Graffiti idénticos a aquellos encontrados sobre la muralla en Piazza Bellini y en Via Foria).
Los Romanos continuaron la construcción que se llevó a cabo sobre todo en época del emperador Augusto, con las obras correspondientes a un grandioso acueducto y varias galerías: cueva de Cocceio y cueva de Seiano.
Al inicio del 1600 la ciudad era ya de dimensiones tales, que el viejo acueducto y las innumerables cisternas pluviales no eran suficientes para satisfacer las necesidades de todos los habitantes. Fue así que en el 1629 un brillante noble napolitano llamado Carmignano, construyó un nuevo acueducto.
Al inicio del 1900 se abandonaron las excavaciones del subsuelo para el aprovechamiento hídrico, abandonando de la misma forma una red de canales y cisternas de millones de metros cuadrados que atravesaba a lo largo y ancho la ciudad. Durante la segunda guerra mundial, los constantes bombardeos obligaron a los habitantes de la ciudad a buscar refugio en el subsuelo, lo que dio de nuevo importancia a las antiguas minas y acueducto, que fueron utilizadas como refugio antiaéreo.
Actualmente, buena parte de estas cavidades no son explorables porque fueron obstruidas por desperdicios arrojados de forma abusiva en los pozos que unían la superficie con el subsuelo, impidiendo con estas prácticas, el estudio de la mayor parte de este patrimonio de enorme interés socio-cultural para nuestra ciudad.
Il Dr. Spel. Enzo Albertini
Presidente dell'Associazione Napoli Sotterranea